Para finales de
1999, el Teen Pop se había dividido en una gran
variedad de géneros por sí mismo, cada uno con
un estilo propio de acuerdo a la necesidad. El
de
Britney Spears
era puro, mientras que el de
Christina Aguilera
era tan talentoso como el de
Mariah Carey.
The Backstreet Boys permanecieron por
encima gracias a su suave sofisticación y un
encanto melódico irresistible, mientras que
'N Sync fueron para The Backstreet Boys
lo que en su momento fueron The Rolling
Stones para
The Beatles.
En medio de esta refriega llega Jessica Simpson
con su álbum debut Sweet Kisses, un álbum
que la posiciona como la Celine Dion
adolescente. Por supuesto, Simpson penetra
en el Dance-Pop que el Teen Pop tenía en stock,
pero el corazón de su álbum está en las baladas
Adulto Contemporáneo como su exitoso sencillo "I
Wanna Love You Forever", el cual le da el
chance de mostrar toda la riqueza de su voz.
Simpson no sobrecanta, como
Aguilera
lo hace a veces, ni siquiera en los
momentos donde debe forzar la voz, tal como lo
hace su ídolo Celine Dion. Sin embargo, hay
indicadores de que Simpson está desarrollando su
voz, pero es capaz de entregar Urban R&B
bailable ("Final Heartbreak", "I've
Got My Eyes on You" y el dúo con
Destiny's Child en "Woman in Me") así
como también baladas de corte maduro ("Faith
in Me" y el dúo con Nick Lachey en "Where
You Are"). Como la gran mayoría de los
álbumes Teen Pop, Sweet Kisses tiene
material inconsistente, pero está bien producido
y cantado, lo que lo hace tan escuchable como lo
fue también el álbum debut de
Christina Aguilera.
De hecho, Simpson prueba con éste debut que
puede ser una gran estrella Teen Pop que pudiera
hacer muy fácilmente la transición a artista
adulto, lo cual la ubica en la misma liga de
Aguilera
y The Backstreet Boys
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